domingo, 17 de abril de 2016

QUE TRISTEZA DE DIARIO ME ESTÁ SALIENDO


Cierto es que ando poco por aquí, y más cierto,  que la forma de andar es poco variada. Ya no sé si tengo un blog o un diario personal. Eso me preocupa poco, más preocupa las sensaciones que deja el mismo; tristeza, melancolía… Vamos, que un  Sábado Santo  lo convierte mi literatura en un par de castañuelas.

Debo confesar que en la intentona de novela-folletín a la que dedico algunos ratitos ya ha habido un intento de suicidio, una traición, una boda no deseada, y la próxima vez que me ponga tengo que sacar algún personaje nuevo porque ya he dado sepultura a dos, y eso que está ambientada en una de las ciudades más alegres del mundo, Sevilla, si la llego a ambientar en las playas de Utha (Normandía)…

Pues no, no soy así y me molestan esas vestiduras. Libro batallas, supongo que como cualquiera, algunas las gano y otras las pierdo. Cuando gano, lo disfruto y punto. Cuando la victoria no es posible, las heridas manan tinta que riegan folios en blanco.

No me gusta ni la chicha ni la limoná, mojar por donde pase no es mi objetivo, quiero más, eso sí, sin molestar, ni exigir, ni empujar.

Prometo enseñar mis dientes. Sin enseñar colmillos solo verás mi sonrisa.

 

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